domingo, 31 de enero de 2016

NOSTALGIA

Echo la vista atrás y se produce una sacudida de emociones en mi cabeza tan fuerte que parece un terremoto. Y como pasa en todos los terremotos hay cosas que se pueden recuperar y otras que se han perdido o que es mejor olvidar.
De los recuerdos que me encuentro quiero quedarme con los que realmente merecen la pena recoger.




Me quedo con la imagen de aquella maestra que me enseñó algo más que matemáticas, con la que me enseñó valores como el respeto al prójimo y al saber estar. Me quedo con el recuerdo de las risas y los juegos a la hora del recreo en el colegio, con los amigos, que aunque sé que están lejos, siguen ofreciéndome su amistad y todavía se preocupan, después de tantos años, de cómo me va la vida. 






Me quedo con el recuerdo de aquellas mariposas en el estómago que se sienten cuando alguien, siendo yo adolescente, me dio el primer beso. Lo recuerdo como algo simple, pero todavía lo recuerdo.
Me quedo con los veranos en la playa, aquellos en los que me tostaba al sol sin importarme si me quemaba o no. Con la caricia de la brisa del mar en mi cara mientras escuchaba mi canción favorita del verano.
Me quedo con las charlas que tenía con compañeras de trabajo en las que alguna que otra me aconsejaba diciéndome que en la vida hay que saber tener mano izquierda. Cuanta razón llevabas amiga..! , pero yo en ese momento todavía era joven y tenía que aprender a calmar mi impulsividad.







Me quedo con los nervios que provocaban en mi la mirada de alguien que se cruzó en mi vida y desordenó tanto mis sentimientos que no sabía qué caminó escoger. Me quedo con la duda de no saber qué hubiese pasado, aunque también me quedo con la satisfacción de que el que hoy está a mi lado supo luchar por mí y me demuestra todos los días que me quiere.






Y ahora quiero quedarme con aquellos recuerdos que pesan más, a los que les tengo un sitio especial en mi corazón:
Quiero quedarme con la sorpresa que provocó en mí el embarazo de mi hija, con el momento en que le miré a él a los ojos y me dijo: "Pa lante". Con el momento en que hecha un manojo de nervios y a mil kilómetros de distancia se lo dije a mis padres, con la ilusión que desprendían sus chillidos al saber que iban a ser abuelos.








Y como no, me quedo con el recuerdo más hermoso que puede tener una mujer: la primera vez que vi a mi hija: indefensa, débil, pequeña y desnutrida, pero que supo a través de su instinto buscar el calor de mi pecho. Que cosquilleo..., que sonido más dulce..., que sensación tan extraña..
Me quedo con las personas que en mi día a día me sacan una sonrisa del rostro...eso es una buena terapia dicen.






Me deshago de los malos momentos. No los quiero. Pesan demasiado y no merece la pena cargar con ellos. Eso sí: me quedo con la lección aprendida, esa de que hay momentos en nuestra vida en que nos pegamos batacazos enormes y de que sólo nosotros tenemos que tener la capacidad para levantarnos. Que habrá personas que estarán para ayudarte a que el esfuerzo de levantarte sea menor, o simplemente te ayudarán a curar tus heridas, pero que quién tiene que hacer el esfuerzo es uno mismo. Esa lección que me enseñó a ser consciente de que seguramente que volveré a caerme otra vez en el transcurro del camino pero que cuantas más veces te caigas, más rápido debes aprender a levantarte. Que hay que luchar por lo que uno quiere. Que lo que realmente merece la pena no se consigue fácilmente.






En fin..., un día como hoy, con treinta y tres años que cumplí ayer, echo la vista atrás y se produce en mi una morriña, un sentimiento, quizá un nudo en la garganta. Un día como hoy, echo la vista atrás y se produce en mi esa palabra tan bonita: NOSTALGIA.



domingo, 24 de enero de 2016

La mujer como elemento de marketing

¿Nos hemos parado a contar cuantas veces al día aparece la imagen de una mujer en la televisión o en otros medios de comunicación? Ni nosotras mismas nos damos cuenta de lo que la imagen de una mujer puede beneficiar a una gran empresa. Pero...la pregunta es: ¿Nos sentimos utilizadas por ello? A mi forma de ver no.






Con esto no quiero decir que debamos escandalizarnos porque utilicen nuestro físico como reclamo a la hora de hacer marketing sino que ni tan siquiera lo apreciamos.
A la hora de publicar según que anuncios, la mujer aparece como un elemento de seducción y, gracias a eso, se suele incitar al cliente para que compre el producto. Por ejemplo en los anuncios de perfumes. Sí, es verdad, también hay anuncios en las que ellos son protagonistas y  nos alegran la vista con esos cuerpos, y esos ojos que tienen algunos..! Pero a la hora de utilizar la imagen de un hombre o de una mujer para hacer marketing...Creo que nosotras ganamos ¿no?






No solo en televisión aparece la mujer como un gancho para captar clientes, también puede aparecer en cualquier punto de venta de cualquier empresa importante. Por ejemplo en un centro comercial. Normalmente cuando nos encontramos con promociones en los centros comerciales suelen ser mujeres jóvenes y guapas las que se acerquen a nosotras para ofrecernos el producto. Sí, también se puede dar el caso de que sean chicos, pero rara vez los he visto yo.






Y si reflexiono sobre esto me pregunto..¿ Por qué la mujer no pide un plus a la hora de aceptar un trabajo así? Porque está claro que con nosotras los empresarios tienen un valor seguro! Vendemos más! Sólo por ser mujeres! ¿Lo habéis pensado alguna vez?
No quiero que quien lea esto se crea que soy una de esas locas feministas que sólo piensa en   la lucha de clases y todo eso....pero es que...es curioso! 
Además, como ya dije en otro post, las mujeres a según qué edad y en según qué circunstancias lo tenemos verdaderamente difícil para encontrar un puesto de trabajo en condiciones.. ¿Por qué no le echamos un poco de cara?






En fin...ya sé que muchas pensarán que ya querrían ellas ganar lo que ganan según que modelos...pero y las que no son modelos? 
Otra de las cuestiones sería hasta donde tiene que llegar una mujer para gustar al público con su imagen...eso es otro tema: delgadez, dietas, photoshop....
¿Dónde se encuentra su dignidad como mujer y decir hasta aquí y de aquí no paso?
Pero eso mejor lo dejamos para otro día.








domingo, 17 de enero de 2016

"Madres, madrecitas y madrazas"

Seguro que todo el que lea esto habrá escuchado alguna vez aquello de "Madre no hay más que una" pero...hasta qué punto es cierto ese dicho? o mejor...¿cómo debe de comportarse una madre para que realmente un hijo piense eso? Pues si ese dicho fuera cierto se supone que no existiría el de que hay "madres, madrecitas y madrazas".
En primer lugar quiero decir que para mí la palabra "madre" es muy grande e implica muchas cosas. Simplemente por dar a luz a un hijo no se es madre. 









¿Y qué se espera de una madre? ¿Sólo que sepa criar a un hijo cuando es pequeño, vestirlo y sacarlo a pasear? ¿Cuando acaba el papel de madre en una mujer? En mi opinión no debe acabar nunca. Tener un hijo para mi no sólo es cuidarlo cuando es pequeño, tener un hijo es algo más. Hay que saber darle lo que necesita en el momento en que lo necesita, aunque ese hijo sea ya adulto. Y si eres una buena madre y conoces bien a tu hijo sabrás, incluso sin preguntarle, si le pasa alguna cosa por la cual tú como madre debas preocuparte o simplemente ofrecerle tu apoyo.
Es muy bonito presumir de hijos y de nietos... pero cuantas mujeres hay (y por eso lo del título) que no ofrecen su cariño y su preocupación en momentos críticos de la vida de su hijo? No es mi caso, pero conozco alguno que otro. 








Tener en quien refugiarte en momentos complicados de la vida, tener quien te aconseje cuando pasas por alguna duda o tienes algún problema, tener quien te pase una mano por encima del hombro o simplemente te haga una caricia y te dé un abrazo para que sepas que está ahí, para hacerte sentir que aunque seas adulto sigue preocupándose por ti...para mí eso es tener no una madre, sino una "madraza".
No hace falta parir a un hijo para darle todas esas cosas, ni hace falta tener el mismo ADN que tenga tu hija o tu hijo, para darle todo eso únicamente hace falta "amor". 
Yo no llevo el mismo ADN que tiene mi madre, ni me ha podido dar su color de ojos o sus labios, por ejemplo. Pero me ha dado algo más importante que todo eso, me ha dado todo lo que conlleva el significado de esa palabra que antes he mencionado: "Amor".







Lo que sí es cierto, y yo que también soy madre puedo decirlo, es que a ser madre no nos enseña nadie. Nos enseña la experiencia y el tiempo. Ojalá  los niños vinieran con un libro de instrucciones donde pusiera qué hacer si llora cuando es bebé o cómo actuar cuando ya tienen cinco o seis añitos y empiezan a sacar su genio. Todo sería mucho más fácil. 







Lo que sí que tengo claro es que, aunque no sepa actuar en según que ocasiones, sí voy a saber hacerlo cuando necesite protección, ayuda y cariño tenga la edad que tenga y esté donde esté. Voy a ser una de esas madres pesadas que van a estar todo el santo día llamando por teléfono porque sé, que cuando ella sea adulta, sabrá valorarlo y me lo agradecerá.

Quiero hacerle un pequeño homenaje y a mi madre y decirle que ella ha sido y seguirá siendo mi mejor maestra:

 Gracias mamá por ser como eres, por estar siempre ahí cuando te he necesitado, por tu paciencia, tu rectitud y tu cariño. He aquí una muestra de que no hace falta dar a luz a un hijo para ser una buena madre (con estas lineas también incluyo a mi padre). Os quiero mucho.

Todo mi respeto a todas las madres del mundo. 





Haciendo Balance

Llega un momento en la vida de una mujer en la que después de pasar años dedicándose a la pareja y a los hijos se da cuenta de que se ha ol...